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Programa del FPE para las elecciones de Mesa Ejecutiva de octubre de 2017

En el seno de la FEUU se desenvuelve una lucha de ideas y posiciones, que en el último tiempo ha decantado en dos campos bien marcados: el del oportunismo más descarado y obsecuente agrupado en la llamada “Lista de los Centros” y por otro lado los sectores más críticos y democráticos, que lo integran un abanico de agrupaciones y centros de estudiantes.

Los antagonismos son propios e intrínsecos al desarrollo, y en particular se expresan en nuestra FEUU en problemas cardinales: cómo se relaciona la FEUU con el gobierno nacional y rectorado, cómo se posiciona la FEUU en la escena nacional, cómo crece y se desarrolla la misma, entre otros. Desde nuestra agrupación hemos entendido la necesidad de tomar esta lucha interna y dar el debate frontal contra los sectores oportunistas, entendemos esto como una condición necesaria para que la misma crezca y se movilice.

Las elecciones gremiales del mes de octubre, son un jalón más en esta lucha donde se desenvuelven distintas contradicciones, nos proponemos desplazar al sector más obsecuente y antidemocrático de la Federación, sector compuesto por distintas vertientes, en particular los remanentes del arocenismo y las distintas orgánicas frenteamplistas, que se unen en la llamada “Lista de los Centros”. El desplazamiento de este sector de la Mesa Ejecutiva y de la conducción de varios centros de estudiantes, significa un avance real de las posiciones críticas y consecuentes, y generarían mejores condiciones para un desarrollo mucho mayor del principal gremio estudiantil.

De manera atípica a la historia de la última década, en los últimos tres años nuestra Federación ha aparecido en la escena nacional, y ha logrado importantes conquistas para los estudiantes universitarios, dimos en el año 2015 dimos una importante lucha por presupuesto para la Educación Pública y para nuestra Universidad, en el año 2016 vencimos los recortes que se impulsan desde el gobierno al magro presupuesto conquistados y en el año presente pudimos conquistar recursos presupuestarios genuinos para el Hospital de Clínicas.

En estos años la Federación de a poco va enterrando la triste y trágica última década, existe y nace, no fruto de grandes consensos, sino y como no podría ser de otro modo, de fuertes contradicciones internas. En estas, nuestra corriente, el Frente de Participación Estudiantil Susana Pintos, ha luchado contra los sectores obsecuentes, responsables del estado en que estaba la FEUU.

Nuestra propuesta en estas elecciones es seguir en este camino, que es un camino que para ser real, tiene que contar con el apoyo de amplios sectores estudiantiles, que en definitiva, deben ser los protagonistas.

Coyuntura

Nuestro país es poco habitado, su población no supera los cuatro millones, cuenta con aproximadamente 16 millones de hectáreas productivas de las cuales la mayoría se utilizan en actividades de ganadería extensiva (12 millones), le siguen soja y forestación (aproximadamente un millón cada una), producción apuntada hacia la exportación, es decir que nosotros los uruguayos casi no la vemos. En uso de la tierra le sigue la lechería, ganado bovino, maíz, malta, cebada, trigo y arroz, después se reparten en pequeños establecimiento productores de las frutas y verduras que son para consumo interno.

Los recursos productivos que existen podrían alimentar de forma abundante una población varias veces mayor a la actual. Sin embargo esto no sucede, las aspiraciones y las posibilidades reales de tener los alimentos necesarios que implican una vida digna chocan con las relaciones de propiedad de la tierra. Terratenientes con derechos de dudosa legitimidad sobre sus propiedades y monopolios extranjeros son hoy los dueños de las tierras, y están más interesados en enriquecerse que en producir para cubrir las necesidades del mercado interno a precios bajos.

Hay que aclarar por si acaso: las tendencias y el tipo de producciones agrícolas que se están imponiendo no se traducen como un aumento en la generación de empleo. Las mismas aparecen no por un desarrollo autóctono pensado para el bien común, sino por necesidad de los países centrales o por las coyunturas de altos precios de ciertos commodities, y terminan desplazando producciones que generaban mucho más empleo como la lechería o la producción bovina vinculada a la industria textil nacional. Lo que está sucediendo es, por decirlo de alguna forma, una reprimarización de la economía.

Nuestro país también cuenta con recursos minerales de construcción y otros (como los yacimientos férricos de la zona de Valentines), que permitirían solucionar el problema habitacional y desarrollar industrias vinculadas a las construcción e incluso la siderurgia, sin embargo la vivienda propia es un sueño que se aleja cada vez más.

Así como los recursos para asegurar una vida digna a todo uruguayo existen y en abundancia, también existe otro elemento para tener un desarrollo en el marco de la liberación social y nacional, soberana e independiente: nuestra Universidad. La misma cuenta con una reserva cultural y científica que puede respaldar un proyecto que rompa con la dependencia y el imperialismo. Nosotros defendemos un proyecto de universidad de cara a este objetivo pero aclaramos que no somos para nada originales, varios procesos han existido buscando atender esta cuestión, el más relevante fue el Plan Maggiolo.

Frente a nosotros, y frente a los anhelos que tenemos en conjunto con la clase trabajadora y los sectores populares se oponen las burguesías nativas asociadas al imperialismo, principalmente al norteamericano y europeo.

En los últimos 40 años han pasado gobiernos de distintos colores, que han tenido frente a sí diferentes coyunturas, buenas y malas, de bonanza y de crisis, pero todos, desde los partidos blanco y colorado hasta el Frente Amplio, tuvieron la misma política sustancial: han gobernado acorde a las políticas fondomonetaristas, políticas que han favorecido de gran manera a las multinacionales, al sector exportador e importador, a la banca y distintas burguesías locales, y que ha desfavorecido a las amplias mayorías populares.

Las distintas coyunturas les permitieron gobernar de distinta manera: cuando las mismas no fueron tan malas, se permitieron dádivas a la clase trabajadora; cuando los sectores populares aumentaron sus grados de movilización y lucha, se les hizo concesiones económicas para recuperar la gobernabilidad y comprar una parte de la clase trabajadora organizada; cuando se termina la bonanza y aparece la crisis, se empiezan a retirar estas concesiones y se apela cada vez más al garrote.

Algunos pretenden jugar con nociones de “centro” o “centro izquierda” para definir el gobierno actual y otros. Nosotros rechazamos esas tesis que buscan confundir y marear, y afirmamos claramente: en una sociedad desgarrada por las contradicciones, nosotros juzgamos a los gobiernos tomando en cuenta a quienes sus políticas favorecen, o a las clases dominantes y al imperialismo, o a los sectores populares.

La política de los últimos 40 años, que llevaron adelante los distintos gobiernos ha tenido como consecuencia la concentración y centralización de la riqueza, la enajenación de los recursos productivos nacionales y en resumen, una pérdida de soberanía sin precedentes. Veamos lo que sucede por ejemplo con la tenencia de la tierra:

  • En 1990 el 93% de la superficie del país estaba en manos de propietarios nacionales, en el 2012 ese número se redujo al 54%.

  • Las sociedades anónimas que en el 2000 poseían el 1% de la superficie, en 2011 llegan a prácticamente a la mitad del territorio.

  • La aparición de la soja y la forestación es uno de los catalizadores de este fenómeno. La primera pasó de abarcar aproximadamente 12 mil hectáreas en el año 1999 a más de un millón en la actualidad y la segunda pasó de 150 mil hectáreas en los 90’ a superar también el millón, hay que agregar que aproximadamente 70% se consume en la producción de celulosa que se controla verticalmente por monopolios extranjeros.

  • La gran especulación con la hectárea de tierra ha generado precios récord de la misma, pasando los 3 mil USD, éste entre otros factores tuvo como consecuencia el desplazamiento de pequeños productores, la despoblación del campo y la concentración de la superficie de nuestro territorio cada vez en menos manos.

Estas son las consecuencias del modelo que viene desde afuera y pensado para los de afuera y que tiene una conclusión negativa para la mayoría de la población de nuestro país. Estamos viendo directamente como nuestro país es cada vez menos nuestro. Así se ve cuando las fábricas y empresas terminan cerrando y mandando a los trabajadores al desempleo, así se ve cuando se pide a los mismos que acepten perder salario para no perder competitividad como país y poder seguir atrayendo Inversiones Extranjeras Directas.

De la mano de este modelo se viene impulsando un drenaje de riqueza a través del recorte del gasto público redistribuyendo los fondos hacia el pago de la deuda externa y llenando los vacíos que deja la renuncia de recaudación del Estado al gran capital. Esto significa una pérdida de beneficios para los trabajadores y todos los sectores populares, con el detrimento de los servicios de salud y de la calidad de la Educación Pública.

Contra esto hemos venido impulsando articulaciones que pretendemos se consoliden en frentes tanto en defensa de la Educación Pública y de la Salud Pública. Venimos impulsando en conjunto con los demás gremios de estudiantes y sindicatos de la educación la lucha por la asignación de un presupuesto para la educación de un 6% del PBI. E impulsamos el “Movimiento todos por el Clínicas” que venció proyecto que quería realizar las necesarias obras en el Hospital por la vía de la inversión Público-Privada (PPP) que significa una privatización de diversos sectores del HC.

Defendemos una FEUU como gremio

El cogobierno no debe ser un fin en sí mismo sino un medio para expresar las reivindicaciones del estudiantado y del pueblo en general, posicionando a la Universidad como actor de la realidad social y política del país.

Las resoluciones de la FEUU deben ser producto de un amplio debate, recuperando la capacidad de propuesta y no deben centrarse únicamente en la gestión universitaria. Es fundamental amplificar los espacios de discusión logrando el respaldo de las masas.

La Federación tiene que ser un gremio que en los espacios que tenemos los estudiantes en el gobierno universitario nos represente y defienda nuestros intereses, no puede entenderse a la misma como un orden que se dedica a “gobernar”.

Defendemos una FEUU en todo el país

Hemos realizado en estos años una fuerte autocrítica a cómo había venido trabajando la FEUU con los centros de estudiantes del interior. Creemos que es necesario un proceso de comunicación y debate con los centros y asociaciones de todo el país, donde se analice en conjunto la realidad concreta de cada lugar. Debemos dejar atrás la lógica del intercambio de favores, fomentando un debate profundo que concluya en la inclusión real de los gremios. El trabajo debe ser organizado, coordinado y sostenido en el tiempo de forma tal que permita que los estudiantes universitarios de todo el país nos apropiemos de la herramienta FEUU.

Las luchas que la FEUU se proponga deberán adquirir carácter nacional, siendo producto de un debate de las mismas características.

La FEUU como herramienta deberá asegurar que los intereses de los estudiantes universitarios en todo el país sean defendidos de la misma forma en la Universidad y sus diferentes servicios. Es necesario romper con la dicotomía, Montevideo-interior,  garantizando un igual ejercicio de los derechos.

Es necesario que la FEUU redoble los esfuerzos por incluir a representantes de los distintos gremios del interior en las comisiones que se que discutan las políticas de la Comisión Coordinadora del Interior, en donde participen de la elaboración de la orientación que se lleva a la misma.

Creemos importante impulsar encuentros de carácter nacional y encuentros en las distintas regionales del interior, que sirvan para fortalecer y debatir con los gremios de estudiantes universitarios que existen en el interior, y es necesario hacerlo desde una perspectiva predominantemente gremial.

Por una FEUU que defienda los derechos estudiantiles

Como corriente nos posicionamos en completa defensa de la calidad de la enseñanza. Como estudiantes exigimos que nuestras carreras se encuentran a la altura de una formación universitaria, realizando los esfuerzos por retener a los estudiantes que sienten vocación por entrar a la Universidad, y brindando los conocimientos necesarios para desarrollarnos como profesionales críticos.

Nos posicionamos en contra de la flexibilización de contenidos que redunda en un rebaja de la calidad de nuestras carreras. Creemos que es necesario repensar muchos de nuestros planes de estudio, ya que en las últimas actualizaciones hemos perdido conocimientos valiosos, a través de la opcionalidad de asignaturas.

Reivindicamos una necesaria discusión de los planes de estudios en el marco de qué profesionales necesita el país, y cómo desde la Universidad podemos contribuir al desarrollo del mismo de forma soberana. Esta contribución se hace tanto desde los profesionales que se forman, así como la orientación que tienen la enseñanza, investigación y extensión en nuestra Casa de Estudios.

Reivindicamos una FEUU que defienda las posibilidades de todos las personas de acceder a la educación como Derecho Humano fundamental y en particular, a la Universidad de la República. Esto implica luchar por recursos presupuestales que permitan avanzar en la democratización del acceso pero también combatir los núcleos de poder que buscan perpetuar una educación elitista y restrictiva.

Nuestra corriente ha trabajado para facilitar el acceso a las personas privadas de libertad (ppl). Creemos importante profundizar la cooperación entre las instituciones con el fin de ampliar las posibilidades de acceso, promoviendo condiciones dignas de estudio para las ppl: construcción de pabellones universitarios, participación en vida universitaria, acceso a materiales de estudio.

Pelear contra las restricciones al acceso es mucho más que pelear contra los cupos, es necesario defender un desarrollo institucional que permita: aumentar la oferta de turnos, mejorar la relación docente-estudiante, disminuir el rezago, contar con un programa de becas a la altura de las necesidades y repensar los planes de estudio que expulsan estudiantes por la vía de los hechos.

Por una FEUU que se ponga al frente de la defensa de los Derechos Humanos

Defendemos los Derechos Humanos en todas sus dimensiones. Hacemos nuestra la lucha por Verdad y Justicia, y en total rechazo a la impunidad nos posicionamos en defensa del acceso a la información del paradero de nuestros compañeros desaparecidos. Estamos en contra todo atentado a las libertades sindicales y la criminalización de la protesta.

Reivindicamos la necesidad de un presupuesto volcado a los intereses del pueblo, que garantice el acceso a una vivienda digna, a la salud, a la educación y al trabajo. Luchamos en defensa de nuestros recursos naturales, defendiendo nuestra soberanía, apostando a un desarrollo sustentable.

Defendemos una FEUU que se comprometa con las luchas estudiantiles y sociales de los pueblos de Latinoamérica y del mundo. Que trabaje por la unión de éstas por la soberanía y la independencia, oponiéndose rotundamente a la intromisión del imperialismo.

Rechazamos la criminalización de la lucha y la juventud, vemos con preocupación el proyecto del Código de Responsabilidad Infraccional Adolescente (CRIA) que va contra el pronunciamiento del 2014 en el plebiscito que triunfó el no a la baja. Nos parece preocupante el desmesurado crecimiento y modernización de la capacidad represiva del Estado.

Por una FEUU que acompañe la lucha de las mujeres

La conciencia popular sobre nuestra situación como mujeres ha visto un importante desarrollo en los últimos tiempos, siendo consecuencia de esto la importante movilización del 8 de marzo que puso a decenas de miles de personas en las calles, en la que reivindicamos mayores derechos en pos de nuestra emancipación.

Entendemos que la FEUU como organización gremial estudiantil debe comprometerse con la defensa de nuestros derechos como estudiantes y trabajadoras, promoviendo la participación de compañeras en todos los ámbitos de discusión, debate y resolución en cada centro y órganos centrales de la Federación, así como promover la reflexión en torno a las diversas problemáticas que nos afectan.

Es necesario luchar en contra de la violencia machista, tan naturalizada en nuestra sociedad y que lleva más de 20 feminicidios en lo que va del año. Esta violencia se expresa de diversas maneras que vivimos cotidianamente a nivel de las relaciones de pareja, dentro de la familia y también en las instituciones educativas, de salud, entre otras.

Entendemos que el Estado es responsable de esta violencia que se nos infringe sistemáticamente, en tanto que no se toman medidas que busquen evitar ni erradicar dicha violencia, sin garantizar la seguridad ni la vida de las mujeres en nuestro país.

Vemos fundamental profundizar la lucha contra la violencia machista que se ejerce también dentro de las instituciones educativas. En este sentido planteamos la urgencia de que se amplíe el personal y el presupuesto de la Comisión de Acoso de la Udelar, la cual hoy resulta claramente insuficiente para atender el gran volumen de demandas y denuncias que le llegan. Asimismo, debemos promover la creación de Comisiones de Acoso en los servicios, que permitan tratar las diversas situaciones de forma ágil y eficaz, facilitando el tratamiento de las denuncias en la Comisión Central.

Reivindicamos la importancia que desde la Institución se apoye a estudiantes y trabajadoras que son madres, contemplando períodos de licencias por maternidad y medio horario. La maternidad no puede ser entendida como una carga para las mujeres. En este sentido planteamos la necesidad de que se busquen mecanismos que  nos permitan continuar con nuestras vidas académicas y profesionales en dicha situación.

Es necesario extender las salas de lactancia en todos los servicios universitarios,  garantizando tanto el acceso como la permanencia de madres en la institución. Además promover la existencia de guarderías por servicio o por zonal, de forma de facilitar la participación de padres y madres en la vida universitaria.

Reivindicamos la consigna  “a igual trabajo, igual salario” que aún hoy sigue vigente para muchos ámbitos laborales, en donde por ser mujeres seguimos ganando menos que un hombre por realizar la misma tarea.

En cuanto al acceso a la asistencia sanitaria, entendemos como un gran logro la aprobación de la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo aprobada en 2012, sin embargo, vemos con gran preocupación la falta de información clara que  existe a disposición, tanto en los servicios públicos como privados de salud. Asimismo, entendemos necesario promover un debate crítico en torno a la generalizada Objeción de Conciencia por parte de los médicos, así como de las excesivas trabas burocráticas que impone la ley, que se convierten en espacios de tutela, cuestionando nuestra racionalidad y autonomía para tomar decisiones propias.

Por una FEUU que defienda la Universidad

Defendemos la autonomía de nuestra Universidad en todas sus dimensiones. En particular de los poderes imperantes que buscan encasillar a la educación superior como una mercancía. Estos procesos mercantilizadores tienen una de sus vertientes más fuertes en Europa sobre fines de la década del 90, cristalizandose con la firma de la declaración de Bolonia.

Los mismos, fueron promocionados como una revolución educativa, mientras lo que escondían era la adaptación de la formación terciaria a los intereses del mercado y la aplicación del modelo neoliberal a la educación superior. El Plan Bolonia y su implementación en América Latina, el Proyecto Tuning, hablan de centrar la formación en el estudiante, de flexibilizar los trayectos curriculares, de dejar atrás los planes de estudio “tubulares” y fomentar currículas individualizadas. Se promueve el acortamiento en la duración de las carreras, se introduce el crédito como forma de medir los conocimientos alcanzados y se prioriza la adquisición de habilidades y destrezas sobre la enseñanza de las disciplinas.

Pero lo que se esconde detrás de estos procesos es la voluntad de generar profesionales “flexibles” que puedan adaptarse a un mercado cambiante y el recorte de contenidos que viene de la mano con la pérdida de la calidad académica. La formación universitaria se transforma en tecnicista priorizando la práctica sobre la teoría y todo lo anterior lleva a la mercantilización de la educación terciaria pública. Esto último se ejemplifica en el hecho de que en la mayoría de los países, entre ellos en el nuestro, la formación de posgrado debe ser costeada por el propio estudiante. El recorte de contenidos lleva a la pérdida del valor del título universitario lo que obliga a los egresados a tener que costear ofertas de posgrado.

Todos estos elementos fueron recogidos por la Universidad durante los últimos 10 años en la llamada “Segunda Reforma Universitaria” impulsado por el entonces Rector, Rodrigo Arocena y que tenía su continuación en la candidatura de Álvaro Rico. Estas adaptaciones se oficializan con la aprobación de la Ordenanza de Grado en el año 2011.

Nos oponemos al recorte de contenidos, a que nuestra Universidad forme profesionales que se adapten a los intereses del mercado. Queremos una Universidad gratuita, autónoma y cogobernada, por eso promoveremos una fuerte discusión a la interna de la Universidad sobre estos aspectos.

Defender la Universidad implica defender la autonomía y a la institución en todos sus aspectos. Implica también rechazar los intentos de intromisión en la realidad universitaria del gobierno de turno. A los gobernantes les incomoda la autonomía real de las instituciones educativas, lo que queda evidenciado en el “cogobierno” de la Universidad Tecnológica (UTEC) y del proyecto de Universidad de la Educación (UNED), donde en los órganos de definición se introducen  delegados del Ejecutivo y de empresarios. Nosotros defendemos la existencia de autonomía y cogobierno real para toda la educación pública.

En la Universidad rechazamos intentos de limitar la autonomía universitaria que se evidencian en el recorte presupuestal, en la exigencia de compromisos de gestión entre la Universidad y su ministerio de referencia establecida en el artículo 49 de la Ley de Presupuesto, o en la presión desmedida ejercida por ASSE sobre las autoridades del Hospital de Clínicas.

Defensa de Bienestar Universitario

Como corriente luchamos por el acceso y permanencia de todos los estudiantes con interés y vocación por estudiar en la Universidad. En nuestra coyuntura, donde 6 de cada 10 estudiantes trabajan, esto no es posible sin un fortalecimiento de Bienestar Universitario (SCBU).

Actualmente existen dos organismos que otorgan becas a los estudiantes universitarios: Bienestar Universitario y el Fondo de Solidaridad (FS), ambos organismos otorgan subsidios económicos por el valor de 2 BPC ($7.222) durante 10 meses al año. SCBU otorga alrededor de 200 becas y el FS un poco más de 8000. SCBU otorga además 200 becas de alojamiento de 1,5 BPC y 1460 becas de alimentación.

Los criterios de renovación son bien distintos, ya que el SCBU tiene en cuenta la situación global del estudiante (económica, académica, social), mientras que el FS solicita pragmáticamente un porcentaje de aprobación de la currícula en el año, sin diferenciar entre carreras.

Reivindicamos un Plan de Becas Nacional que permita homogeneizar criterios y garantizar acceso a estudiantes de todas las instituciones públicas tanto a nivel de grado como posgrado, teniendo en cuenta las distintas realidades estudiantiles y académicas, contemplándolas y logrando aumentar significativamente los estudiantes becados.

Como corriente luchamos contra las privatizaciones que se vienen registrando a nivel de SCBU, creemos importante que tanto los comedores universitarios, como los servicios de salud para los estudiantes y funcionarios estén en manos universitarias. El acceso a estos servicios es un derecho, y no puede haber intereses lucrativos involucrados. La universidad debe cerrarle las puertas a las privatizaciones, y garantizar condiciones dignas de trabajo para sus funcionarios.

Otro aspecto a trabajar vinculado a Bienestar y al buen ejercicio de los Derechos Humanos, refiere a promover que la Universidad adopte una política en favor de la salud mental. Es un tema complejo que no ha sido priorizado centralmente y esto hace que se generen situaciones muy diversas. Entendemos que es necesario desplegar una política según las necesidades de sus estudiantes y funcionarios.

Pero Bienestar Universitario no es únicamente esto, sino que también es necesario desarrollar las áreas vinculadas al deporte, la cultura y el arte. Es preciso desarrollar espacios de integración de distintas disciplinas artísticas así como deportivas, donde se pueda desarrollar integralmente la vida universitaria.

Es necesario promover convenios con instituciones como el Sodre, teatros, museos, Cinemateca, a través de los cuales los estudiantes y funcionarios de la Universidad accedan de manera más fácil a estas actividades. Asimismo, se debe promover el ejercicio de actividades físicas que complementen el desarrollo intelectual, en nuestra Universidad tenemos suficientes capacidades técnicas y académicas para dar respuesta a estas cuestiones.

En defensa del acceso a los materiales de estudio

Como agrupación reivindicamos el libre acceso a materiales de estudio, entendiendo que el mismo implica democratizar el acceso al conocimiento. Debemos promover que la institución se comprometa con este derecho y garantice materiales de calidad para todos los estudiantes universitarios.

Se debe, por un lado, promover que los grupos docentes generen materiales adaptables a los cursos y que al mismo tiempo les permita desarrollar su actividad académica. Entendemos que la propietaria de los derechos patrimoniales de esos materiales es la Universidad, y en ese sentido debe garantizarse el uso y distribución libre a través de licencias compatibles, como son Creative Commons. En el mismo sentido, poder acceder a los materiales a través del Entorno Virtual de Aprendizaje (EVA) representa un gran avance el cual es necesario profundizar. Otro avance representa el repositorio Colibrí, el cual tiene una gran potencialidad para adquisición de material pero aún no ha sido extendido a todas las publicaciones en el marco de los planes de trabajo docente.

Vinculado a esto, exigimos una pronta aprobación del proyecto de Ley con media sanción de senadores, el cual modifica el Derecho de Autor con fines educativos tanto en instituciones como para uso personal, de forma de legalizar prácticas docentes y estudiantiles corrientes que hoy en día se encuentran fuera de la ley, así como promover políticas que tiendan a compartir contenidos en vez de restringirlos.

No podemos olvidarnos de los compañeros que deben acceder a costosos materiales de estudio (odontología, arquitectura), los cuales en muchos casos representan una traba real al avance en las carreras. Creemos que la Universidad debería tener políticas de subsidios específicos para estos casos de forma que nadie con vocación quede afuera de estas carreras.

En defensa del Hospital de Clínicas

Nuestro hospital no recibe dinero acorde a la asistencia que realiza. Esta situación de retaceo de su presupuesto por parte del poder político se da desde el comienzo de la vida del Hospital, siendo atacado desde un inicio su autonomía y negándole los recursos que necesitaba para su correcto funcionamiento.

La situación se vio agravada cuando se creó el actual Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) que dejó al Hospital de Clínicas por fuera del mismo. Cuando decimos por fuera nos referimos a que la ley no lo incluyó, y a que el esquema financiero que sustenta al SNIS no lo tiene en cuenta, es decir que el Clínicas no recibe dinero como prestador de salud, y es sostenido a través del presupuesto universitario. Sin embargo en los hechos el Hospital de Clínicas es un pilar fundamental del funcionamiento del subsector público del SNIS, atendiendo más de 150.000 usuarios por año, si el Hospital de Clínicas cierra súbitamente el sistema de ASSE colapsaría.

Como agrupación hemos dado dos luchas, por un hemos luchado porque el HC reciba fondos por la asistencia que realiza y por otro, hemos trabajado en la comisión de líneas estratégicas donde pudimos pudimos impulsar por un proyecto de refuncionalización con el fin de recuperar la planta física, que fruto de años de ahogo presupuestal se encuentra en condiciones críticas.

Frente a este último reclamo la respuesta del ejecutivo fue primero los oídos sordos y luego el chantaje para que la obras de refuncionalización se realicen mediante mecanismo de Participación Pública Privada (PPP), por el cual un privado realiza la obra y luego se les conceden servicios, es decir, implica una privatización de áreas del HC.

Sobre la base del debate y la lucha pudimos primero lograr que la Universidad rechace la PPP para el HC y luego que el parlamento aprobara fondos presupuestales auténticos para invertir en la planta física del Hospital. La recuperación del mismo generará mejores condiciones de asistencia, estudio e investigación, que beneficiaran a estudiantes y trabajadores.

En defensa de la Educación Pública

En los últimos años se fue consolidando por el gobierno una política de ajuste, que significa un recorte del gasto social para destinar los fondos presupuestales para el pago de la deuda y para el gasto tributario que significa la exenciones a los grandes capitales, nacionales y extranjeros.

Sumado a una política de desindexación de salarios (pérdida de salario al no estar atado el crecimiento de éste a la inflación) vemos un ataque hacia los sectores populares. El recorte del presupuesto de la educación pública, es un ataque al salario social de los trabajadores, es decir, afecta un conjunto de beneficios que hacen al nivel de vida de la clase trabajadores, recortando posibilidades de acceder a una educación de calidad.

Hemos desde hace años, impulsado una lucha en defensa de la Educación Pública y por mayor presupuesto, reivindicando la promesa de campaña del actual presidente, de la asignación del 6% del PBI para la ANEP y la UDELAR.

Junto a esto rechazamos las distintas reformas educativas que se impulsan desde un acuerdo entre casi la totalidad de los partidos políticos que significan una precarización y pérdida de calidad en la educación en todos los niveles, cuyas consecuencias vemos y son evidentes en los estudiantes que chocan con una exigencia totalmente distinta cuando llegan a la Universidad.

Programa del FPE para las elecciones de Mesa Ejecutiva de octubre (2)

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