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Documento de las 3 F (FUNSA, FOEB, FUS)

En el marco del aniversario del golpe de Estado de junio de 1973 en nuestro país y la respuesta que tuvo el pueblo uruguayo al mismo, la huelga general, reproducimos un documento que nos parece de importancia capital.

El documento conocido por el de las 3F, que hace referencia a los sindicatos que lo firmaron, plantea un balance donde estudia el desarrollo de la huelga general y su posterior derrota, con la instalación de forma definitiva de la dictadura cívico-militar de carácter fascista.

Desgraciadamente la posición presente en este material ha sido invisibilizada por la historia oficial y el relato de la misma que impusieron las tendencias mayoritarias en el movimiento obrero, un hecho grave porque impide al movimiento popular un necesario análisis y aprendizaje de la experiencia que el mismo realiza.

La reivindicaciones que llevamos el 27 de junio son las de siempre, nunca más terrorismo de Estado, continuando la lucha por verdad, juicio y castigo, por la anulación de la Ley de Caducidad.

Pero también es de vital importancia, como decíamos más arriba, que el movimiento popular aprenda de sus derrotas, saque conclusiones y se reorganice con más fuerza para continuar la lucha.

A continuación reproducimos el documento.

 

INTRODUCCIÓN

El movimiento sindical uruguayo analizó, discutió y determinó criterios de lucha contra un golpe de Estado desde mucho tiempo atrás. En junio de 1968 la Mesa Representativa de la CNT resuelve por unanimidad «la ocupación de todos los lugares de trabajo y Huelga General en caso de golpe de Estado o situación equivalente».

El primer Congreso, luego el segundo Congreso y las Asambleas de 1972 reafirmaron esta resolución. La misma se constituyó en un punto de clara coincidencia unánime.

En todo este período, diferentes sindicatos y dirigentes de todos los niveles señalaron:

  • La necesidad de un Plan de Lucha que intensificara y unificara las distintas posiciones sindicales de enfrentamiento a la ofensiva oligárquica expresada en el Pachequismo.

  • Sólo la lucha intransigente de las organizaciones sindicales estaba en condiciones de elevar los niveles de conciencia y organización de los gremios como forma de habilitar el cumplimiento efectivo de la resolución de la CNT.

  • La necesidad de adecuar la estructura, formas de funcionamiento práctico de dirección de los sindicatos a las nuevas situaciones impuestas por el pachecato (desarrollar sólidos Comités de Base por sección o lugar de trabajo); establecer y desarrollar niveles intermedios de dirección, estrechar los vínculos de la dirección con la base, promover militantes en todos los niveles, profundizar la unidad sindical respetando la expresión, a todo nivel, de las diferentes orientaciones y tendencias.

  • La necesidad de enfrentar denodadamente al régimen para quebrar la política económica y social de Pacheco; impedir su consolidación, su control absolutista y represivo del aparato del Estado. En los hechos se desaprovecharon las coyunturas en que el proceso de acumulación de fuerzas y las contradicciones en el campo de la oligarquía hacían posible quebrar la política económica de Pacheco; se siguió una práctica de lucha dispersa (sin planificación) de respuesta a los golpes de la oligarquía, se debilitó al movimiento popular y se habilitó el fortalecimiento de la oligarquía al no alcanzar la clase obrera los objetivos impuestos por – y posibles en- diversas coyunturas del pachecato: agosto de 1968 y junio de 1969.

  • La necesidad de que la dirección de la CNT estudiara y planificara en todo el movimiento sindical medidas que correspondieran para asegurar la puesta en práctica, eficaz, de la resolución contra el golpe.

 

EL GOLPE DEL 27 DE JUNIO

Todos los técnicos coinciden que a partir de 1955-57, se concreta una crisis económica-estructural que se va agravando progresivamente. Los dos grandes partidos tradicionales que compartían el poder con base de sustentación policlasista y un amplio espectro de tendencias en su seno – que iban desde formulaciones de tipo populistas hasta expresiones de extrema derecha-, sin perjuicio de contemplar los intereses de la oligarquía. El avance de la crisis económico-estructural, la disminución de la riqueza a distribuir, generó tensiones sociales crecientes. Desde 1960 se intenta aplicar las recetas del FMI (congelación de salarios), como forma de mantener la cuota del latifundio, de los grandes industriales, banqueros y exportadores a costa del sacrificio de los trabajadores asalariados y los pequeños productores de la ciudad y el campo.

Los trabajadores perdieron parte de sus salarios. En el marco de las luchas emprendidas como respuesta de las organizaciones sindicales a la crisis se producen cinco hechos de importancia fundamental en el proceso de la lucha de clases:

  1. La extensión, con una amplitud sin precedentes en la vida de la sindicalización y del país. El sindicalismo dejó de ser un fenómeno exclusivamente obrero para ser un fenómeno de todos los asalariados.

  2. La elevación del nivel político de las movilizaciones sindicales expresado en los planteos de tipo programáticos.

  3. El endurecimiento y la radicalización progresiva de los métodos de lucha.

  4. La creación de la CNT como expresión multitudinaria de la unidad sindical y el avance programático del pueblo trabajador.

  5. Los trabajadores perdimos parte de nuestro salario Disminución del salario de los trabajadores.

En 1964-1966 se concretó la unidad sindical: declaración de principios, programa y estatutos aceptados por el conjunto de los sindicatos al forjar la CNT (se dispuso de la herramienta adecuada para desarrollar unitariamente la lucha).

Al nuevo nivel alcanzado por la resistencia de los trabajadores, contestó la oligarquía con la «Reforma Naranja» y la dictadura constitucional de Pacheco. El «pachecato» constituye el proceso por el cual la oligarquía asalta el Poder Ejecutivo y concentra en sus manos todos los instrumentos que definen la política económica del país. Es así que, con el aval parlamentario expresado, finalmente, a través del pacto «chico», la oligarquía desde el Poder Ejecutivo unifica a las FF AA para servir a su política represiva.

Contra este proceso luchan los sindicatos y el pueblo desde 1968 al presente.

En un equilibrio inestable entre las posibilidades de la oligarquía y el potencial de lucha del movimiento sindical y popular, se suceden los hechos y los enfrentamientos y la oligarquía va dirimiendo sus contradicciones.

Las «crisis políticas» son representativas de tales contradicciones, de la imposición del poder real de la oligarquía sobre el poder formal de los partidos expresado en el Parlamento.

Por otra parte, las FFAA son incorporadas progresivamente al sostén de dicha política, salidas de los cuarteles en 1972 (lucha contra la sedición), comienzan a recorrer un camino con ciertas características autónomas enmarcadas en el aparato del estado del cual son parte.

Febrero de 1973 constituye una señal del proceso que recorren las FFAA. Los comunicados 4 y 7 podrán ser, en mayor o menor grado, expresión de aspiraciones reales existentes en el seno de las FFAA en su momento, o meros instrumentos de propaganda demagógica. Lo indiscutible, a la luz de los acontecimientos, es que se constituyó en un error la pasividad expectante con que el movimiento popular encaró su accionar de febrero en adelante. Fue pues un error la movilización sin decisión de alcanzar objetivos propios inmediatos que eran de vital importancia para los trabajadores y -en algunos casos- coincidían con puntos de los comunicados 4 y 7 fuese cual fuese la interpretación que a estos se les diera.

Las mejoras salariales fueron aplazadas hasta julio a pesar del proceso inflacionario desatado, las enormes manifestaciones del 29 de marzo y el 1 de junio, indicativas del estado de ánimo combativo de las masas, la acción solidaria por el respeto de los derechos sindicales, y la defensa de las fuentes de trabajo no se desarrollaron de manera coordinada ni con la amplitud requerida (conflicto en Juan Lacaze, bancos intervenidos, Frigonal, integración de los directorios de los entes autónomos).

No se desarrolló la campaña por la nacionalización de la banca, el comercio exterior y la industria frigorífica, a pesar de los elementos que proporcionaban la especulación con la lana, la prisión de los directivos del Banco Mercantil, la presencia de Gari en Lanasur. No se desplegó el máximo de solidaridad para responder los ataques contra los sindicatos registrados en HISISSA, etc.

Como culminación de este proceso se llega, incluso, a plantear la celebración del 1ero de mayo como una fiesta, en actitud completamente inadecuada en relación a la dureza con que se resolvía la lucha de clases.

Finalmente, con el golpe del 27 de junio, las Fuerzas Armadas se han ubicado de forma inequívoca como el brazo armado de los intereses de la oligarquía y el imperialismo.

 

LA HUELGA Y SU DESARROLLO

En la madrugada misma del golpe, cumpliendo la resolución de los Congresos, sin detenerse a esperar una orden central, ni ante vacilaciones que pudieran producirse a algún nivel, importantes centros de trabajo (especialmente fábricas) fueron ocupadas.

Al mediodía la ocupación era prácticamente total (alcanzando lugares con escasos antecedentes de movilización sindical). Del 27 de junio al 4 de julio la huelga fue casi total. Destacamos de ese periodo:

  1. La generación de energía eléctrica se mantenía bajo control obrero y el abastecimiento de combustible dependía por entero de las resoluciones gremiales.

  2. Los días 30 de junio, 1, 2 y 3 de Julio se desarrolló una ofensiva de operativos desalojo. En la mayoría de los casos se reocupó (en algunos casos hasta 7 veces), excepto LANASUR que quedó unilateralmente ocupada por las FFAA y que no pudo ser ocupada por los trabajadores. En Alpargatas, Bao, etc.

  3. El trato represivo alcanza una violencia extrema, sin lograr el ablande de los trabajadores y militantes que reocuparon sus fabricas.

  4. El jueves 28 y el viernes 29 de junio, el ejército retira combustible de ANCAP. El sábado 30 la ocupa militarmente, copando el combustible almacenado.

  5. Se registran dificultades graves en el Coordinador de los gremios de la pesca.

  6. El sábado 30 comienzan a observarse dificultades en el transporte.

En los días 4 al 8 de julio, se desmorona la huelga en el transporte y se levanta en municipales, estibadores, SUANP, ferroviarios, así mismo en COFE en el cual nunca, orgánicamente se decretó la huelga. También se producen levantamientos en los sectores que por sí la habían decretado. Desconocemos por responsabilidad de quién, o en acuerdo con quién, se produjeron estos levantamientos. Los entierros de los estudiantes caídos y la gran concentración popular del lunes 9 de julio mostraron un alto nivel de presencia y combatividad.

Finalmente el miércoles 11, la Mesa Representativa levanta la huelga sin condiciones. Quedan como consecuencia los despidos, los presos, los requeridos, los sumariados, los perseguidos.

El nivel de lucha de los lugares ocupados en ese momento señalaban, elocuentemente, la firmeza y el papel de vanguardia de la clase obrera en la batalla librada. Batalla librada con el calor del pueblo, con el apoyo del barrio.

 

ENSEÑANZAS DE LA HUELGA

Esta huelga general es la acción política más importante desarrollada en el Uruguay por el conjunto del proletariado. De los sectores asalariados, del estudiantado y de vastos sectores sociales.

Constituyen grandes aportes políticos de esta huelga:

  1. La participación de grandes masas actuando de conjunto como forma de protesta política contra la dictadura, hecha en forma de huelga y ocupación de lugares de trabajo.

  2. El papel protagónico de la clase obrera, que dio un salto cualitativo en la conducción política del movimiento popular.

  3. La toma de conciencia de su fuerza, por parte del movimiento popular, y la necesidad de crear las condiciones políticas, organizativas y técnicas para la lucha por el Poder Popular, sin el cual ningún programa del pueblo se hará realidad.

  4. La generalización del conjunto del movimiento sindical, de las diferentes manifestaciones callejeras, practicadas en condiciones sumamente difíciles.

  5. La constatación de la importancia que tienen los planes de lucha, (criterios y objetivos, planificación, organización y previsión), para el desarrollo de la lucha. Su ausencia impide desplegar todo el potencial de lucha disponible.

  6. La constatación de la importancia de los Comités de Base, el desarrollo de la militancia por secciones, empresa, y niveles intermedios, como sostén y ejercicio de la dirección en cualquier circunstancia.

  7. La constatación de las necesidades de una estructura zonal y regional construida a partir de los lugares de trabajo, cimentando a partir de estos una sólida dirección intermedia (regional y zonal) del conjunto del movimiento sindical en Montevideo.

  8. Es en la práctica de un sindicalismo conciliador, en el ablandamiento sistemático de los métodos, en la condena constante por parte de sectores del movimiento sindical, de toda expresión de radicalización en los métodos de lucha; todo ello unido a la falta de planes de lucha apropiados, a las carencias de una estructura sindical adecuada, así mismo como la carencia de cuadros intermedios arraigados en la base, en la práctica un sindicalismo reivindicativo –desvinculado de los aspectos programáticos– es donde debe buscarse la explicación de las graves carencias que varios gremios evidenciaron, a tal grado que la huelga no pudo mantenerse e incluso, en algún caso, decretarse en forma efectiva.

Ningún gremio fue derrotado, fue derrotado un estilo, un método, una concepción de trabajo sindical.

En resumen: la fuerza de la huelga general contra la dictadura (experiencia históricamente inédita) golpea a esta en cierto grado. No logro voltearla pero consiguió agrupar contra la dictadura un anchísimo frente de fuerzas desigualmente estructuradas.

La lucha puso a prueba todas las orientaciones, todos los sistemas organizativos y de trabajo sindical, todos los criterios tácticos. Corregir las carencias a la luz de las experiencias de manera que la siguiente ola del movimiento popular ahogue a la dictadura es una tarea necesaria que exige amplitud de criterios y seriedad de análisis.

 

LA SITUACIÓN ACTUAL

Al analizar las causas del golpe, señalamos que la oligarquía concreta su ofensiva para consolidar su poder. No es la culminación, es un jalón más en el proceso iniciado en 1968.

Las razones geopolíticas (interés del capital monopolista extranjero y del imperialismo en la cuenca del plata) son factores que inciden sobre una crisis económica estructural y política, cada vez más grave.

En el campo político, el régimen se encuentra prácticamente aislado; las FFAA son su principal sostén efectivo. Conscientes de tal realidad, la dictadura busca construir su base de apoyo social. Dispone del monopolio para practicar la demagogia.

La política económica y social de la oligarquía, sólo le sirve a ella, al extranjero, al imperialismo.

Agravara las causas estructurales de la crisis, la enajenación de nuestra riqueza, el estancamiento productivo. Tiene un signo anti-patria, anti-nacional, exponiendo cada vez más nuestra vigencia como nación oriental independiente. No obstante dicha debilidad (relativo aislamiento social y político) la dictadura dispone del monopolio de la información para practicar la demagogia, dispone de todo el poder, incluidas las FFAA, del Estado, es apoyada por el imperialismo y en el terreno económico no cabe prever, en el mediano plazo, ninguna catástrofe ni derrumbe que la afecte sino un estancamiento similar al que el país venía soportando. Podemos concluir, pues, que la derrota de la dictadura (bajo su forma actual o la que pueda adoptar en el futuro) depende, básicamente, de la resistencia y de la lucha que desarrolle el movimiento popular. Los sindicatos y el pueblo tienen por delante una lucha prolongada, no de corto plazo.

La clase obrera, columna vertebral de la resistencia popular durante la huelga de 15 días, debe seguir cumpliendo su papel cardinal.

De la gravitación de la clase obrera y sus sectores más combativos en el proceso de resistencia iniciado, depende el signo social de la salida política a esta situación.

Del peso de la clase obrera y sus sectores más combativos depende que de esta etapa de resistencia avancemos hacia el Poder Popular. Sólo el papel protagónico del pueblo impedirá que esta lucha culmine con una salida entre bambalinas que signifique una nueva frustración para el pueblo y especialmente para la clase obrera.

 

PERSPECTIVAS

De lo anterior, conduce sostener que con la dictadura Ni Tregua Ni Legitimación.

Pero debemos constatar que finalizada la huelga, en el marco del decreto del 4/7/73, las patronales han encontrado una oportunidad de golpear a las organizaciones sindicales. Un aspecto del proceso de recuperación de estas, consiste en comprender que las acciones generales del movimiento sindical sólo serán posibles en la medida que se proceda a generalizar acciones posibles desarrolladas por sindicatos filiales o por regionales o zonales.

Entendemos que estas acciones deberán ser vinculadas a la siguiente plataforma inmediata que los nuclee y oriente en la lucha:

  1. Libertad para todos los compañeros presos, cese inmediato de las torturas. Vigencia plena del derecho de información y reunión. Derogación de la reglamentación sindical y toda legislación represiva, cese de las persecuciones y por la legalización de la CNT.

  2. Reintegro de todos los despedidos, sumariados y destituidos por motivos gremiales.

  3. Ajuste salarial de acuerdo con los índices establecidos por la CNT para julio (73), actualizados a los índices de contención de la carestía y subsidios para los productos fundamentales de la canasta familiar. Medidas contra la desocupación y creación de nuevas fuentes de trabajo.

Es tarea entonces, en el corto plazo, unir a la militancia en la comprensión y asimilación de las enseñanzas de la huelga general, sobre una apreciación común -mínima- de la perspectiva, sobre el carácter de la lucha presente y futura. Ello resulta fundamental incluso para pelear despidos y presos.

En consecuencia queremos destacar:

  1. La dictadura busca ampliar su base social, hay que impedirlo. Los sindicatos deben, procediendo con la mayor amplitud, coordinar sus esfuerzos con los distintos sectores sociales que se definen contra la dictadura. La constatación del carácter reaccionario en lo económico y político del equipo de Bordaberry, exige fustigar duramente a quienes se comprometen con la dictadura. En el marco de esta caracterización es que la clase trabajadora debe promover la creación de un FRENTE DE RESISTENCIA POPULAR que nuclee a todas las fuerzas que se opongan a la dictadura y que estén de acuerdo en llevar adelante los cambios programáticos que el movimiento popular ya tiene aprobados: nacionalización del comercio exterior, banca, tierra, frigoríficos, etc. Aquí debemos tener presentes los intereses que nos unen y los distintos grados de alianza que pueden determinarse y que nos conduzcan hacia el objetivo de la clase obrera y el pueblo.

  2. Disuelto el Parlamento, el ataque oligárquico se dirige hacia los sindicatos, la Universidad y la enseñanza, las asociaciones estudiantiles, los partidos y movimientos políticos de oposición, no necesariamente para destruirlos sino para condicionarlos y limitarlos. El decreto denominado de «Seguridad de Trabajo» tiene tal finalidad. Los sindicatos no admitirán que los reglamente la dictadura y las patronales. La táctica de enfrentamiento se deberá procesar apreciando la fuerza disponible. No le tememos a elecciones con voto secreto, pues siempre lo hemos hecho y estamos dispuestos a ellas. Pero no admitiremos que nos enchalequen. Jamás renunciaremos a los métodos de lucha que el movimiento obrero ha acuñado en 100 años de experiencia y en la Huelga General.

  3. Adecuar los métodos de lucha y las pautas organizativas de los sindicatos  a la realidad de los niveles represivos establecidos por el sistema. Asumir las responsabilidades que se deriven de la intensidad alcanzada por la lucha de clases en todos sus niveles. No caer en la dispersión táctica, unir y combinar las formas de la lucha sindical de acuerdo a las circunstancias.

  4. La movilización callejera debe formar parte de las acciones a emprender, asegurando su preparación adecuada.

  5. En la medida que el régimen detenta el monopolio de la propaganda, es preciso desarrollar (darle el valor que tiene) el frente de agitación y propaganda.

A todos los niveles del movimiento popular hay que luchar para lograr la mentalidad de la resistencia.

Hemos hecho una experiencia . Hemos librado una batalla. Serán otras batallas. Somos invencibles. Somos un pueblo que no se deja arrear.

 

ASPECTOS ORGANIZATIVOS

  1. Es fundamental que todos los sindicatos revisen su estructura organizativa, sus métodos de trabajo y funcionamiento, aprovechando las recientes enseñanzas.

  2. Es necesario que funcione un plenario nacional de sindicatos en forma permanente, que organice su trabajo según una Mesa Representativa.

  3. Luego de discutido el presente documento, es preciso su discusión en sesión plenaria a los efectos de elegir la Mesa Representativa de acuerdo a la realidad del movimiento sindical.

El secretariado debe asegurar la gravitación decisiva de los sindicatos obreros que sostuvieron el peso central de la huelga. Asimismo debe asegurar en su integración la presencia de todas las corrientes clasistas que actúan en el movimiento obrero.

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