Salimos de la Articulación Nacional No a la Reforma

Salimos de la Articulación Nacional No a la Reforma

Panter

Desde diciembre de 2018 comienzan algunas voluntades, sobre todo de la juventud y el movimiento estudiantil, de convocar un espacio que pudiera nuclear a las diversas expresiones que se plantearan en contra de la reforma constitucional de “Vivir sin miedo” que impulsa el senador Larrañaga.

En febrero del 2019 comenzamos a participar desde el Frente de Participación Estudiantil Susana Pintos asistiendo a algunas instancias y particularmente, a participar activamente en la comisión de contenidos, que era el espacio de la Articulación encargado de la elaboración programática y los contenidos de la campaña.

La lectura de la situación, por supuesto, fue desde el principio en el marco de nuestras concepciones políticas. El antecedente cercano del plebiscito de la baja de la edad de imputabilidad nos planteaba como elemento necesario para nuestra participación que la Articulación no cobrara un carácter oficialista y de “lavado de cara” político para el partido de gobierno, el Frente Amplio. Esto no se sustenta únicamente en la acumulación electoral que pueda conseguir el oficialismo desde estos espacios, sino también, en la construcción política que se exprese de fondo, de qué debate se le plantee a la sociedad en general y a los trabajadores y trabajadoras en particular.

La campaña contra la baja de la edad de imputabilidad fue la demostración más contundente de cómo operan las fuerzas del “progresismo” en el movimiento social. Primero, abroquelando al conjunto de las fuerzas sociales bajo un discurso inofensivo para su acumulado, luego referenciando cuadros propios que terminan en general dentro del Estado y por último gobernando y legislando en contra de los principios que dijeron defender, con la garantía de que los principales exponentes de los movimientos que se enfrentaron a esas políticas permanezcan en silencio y el movimiento en general que conducen no cobre fuerza ni capacidad de crítica y lucha. De esta manera, logran obtener una capacidad de gobernabilidad enorme manteniendo un discurso que va en un sentido y políticas que van en otro. La Ley 19.551 que consagra la prisión preventiva para menores de edad (eje central de la propuesta de la baja de la edad de imputabilidad) aprobada en el 2017 es el ejemplo más claro de lo que escribo anteriormente.

En el proceso de debates internos de la Articulación y con un importante impulso de nuestra parte se coloca como uno de los tres ejes centrales de argumentación la idea de que la reforma constitucional “es más de lo mismo”. Este eje, desde nuestra concepción de izquierda, es fundamental y lo hemos desarrollado también como eje central en nuestros espacios internos. Es fundamental porque para nosotros el combate es contra el ascenso de la capacidad de represión del Estado que criminaliza a la protesta social y a la pobreza y además, porque la aplicación de políticas que solo van en este sentido, es una de las responsables de la situación de inseguridad que vivimos hoy en día.

Estas políticas que han militarizado la seguridad pública y recrudecido la capacidad de represión del Estado en general han sido impulsadas en los últimos años por el Frente Amplio con un silencio casi que sepulcral por parte de las organizaciones sociales,conducidas por el progresismo, que dicen oponerse a dichas políticas.

Sobran ejemplos del avance represivo: La Guardia Republicana creada en el 2010 que posee equipamiento de guerra y se encarga de operar en los barrios periféricos de la ciudad y ha desplegado a sus efectivos contra manifestaciones populares como la ocupación del CODICEN por gremios de secundaria en 2015. La colocación del ejército en la guardia perimetral de cárceles y de la frontera (en este último caso con menos garantías para la ciudadanía que las que propone la reforma constitucional de “Vivir sin miedo”). El aumento sistemático de la población carcelaria dejando a nuestro país en una emergencia carcelaria, logrando que los centros de reclusión sean maquinarias de violación sistemática de los derechos humanos y teniendo como resultado índices de reincidencia cercanos al 70%. Y muchos más elementos, son argumentos que no solo no podemos ignorar para discutir en contra de la reforma sino que también son elementos que debemos combatir por sí mismos. Y por sobre todas las cosas, trabajar para construir movimiento popular y conciencia para que eso pueda cambiar.

Con el avance del tiempo y de nuestra participación, como es de público conocimiento, fui electo como uno de los voceros de la articulación. Sin embargo,desde nuestra agrupación hemos decidido dejar de participar del espacio por la situación política que existe al día de hoy. El Frente Amplio, con su constante política de cooptación de las organizaciones sociales, ha llevado a que el espacio funcione más como un escudo político para los debates que no es capaz de dar con los sectores de la derecha tradicional (ya que tiene más acuerdos que diferencias y estos se encargan de remarcarlo) que como una expresión auténtica de la organización popular en contra del avance represivo.

Hoy, que en un estado de desesperación ante la posibilidad efectiva de perder las elecciones,  las principales figuras del Frente Amplio posen para las fotos con el pañuelo de la Articulación, es irónico, ya que al mismo tiempo designan a Gustavo Leal, quien acepta con gusto su apodo de “antichorro”, como vocero en materia de seguridad de dicha fuerza política, lo cual alimenta un relato ficticio sobre el conjunto de principios que dicen defender. Gustavo Leal, perfilado para ser el próximo ministro del interior de un eventual cuarto gobierno frenteamplista, posee el cargo de director de Mesas Locales para la Convivencia y Seguridad Ciudadana y además de ser sociólogo es el encargado de la implementación de muchos de los megaoperativos violentos, con la excusa del combate al narcotráfico (fracaso rotundo), que el Ministerio del Interior despliega en los territorios más azotados por la pobreza. Mientras Gustavo Leal llama públicamente a no votar el plebiscito con la frase “Sacar a militares a la calle es mano bruta y ciega” al mismo tiempo dice que “Hay cosas que las arreglás con el ejercicio de la autoridad en forma activa, sin miedo, sin complejos, con rigor. Con rigor, sí”. Ni a esta persona ni a la fuerza política que lo impulsa les tiembla la voz para criticar “el miedo” y la “militarización” mientras colocan a la Guardia Republicana, militarizada y con efectivos del mismo ejército en sus filas, a patrullar a lo largo y ancho del país.

Otro de los elementos centrales para la construcción del relato ficticio del oficialismo es la existencia de personajes “críticos” con la política oficial pero dentro de la fuerza de gobierno. Figuras que funcionan más bien como muro de contención de las voluntades desencantadas para alimentar la idea de que existen posibilidades de construir alternativas a la interna del Frente Amplio. En este caso ese rol lo juegan Oscar Andrade y Carolina Cosse que en su “recorrido con organizaciones sociales” participan de instancias orgánicas de la Articulación intentando hacer una contención de votos por izquierda.

A este escenario se le suma el hecho de que el elemento central de campaña que hoy se maneja es en torno al “Miedo” como forma de hacer política. De cierta manera dejando en segundo plano el problema real de inseguridad al que asiste nuestro pueblo pero también siendo utilizado hipócritamente por las fuerzas del oficialismo cuando por un lado predican que “el miedo no es la forma” y por el otro infunden ideas terroristas en la población sobre un posible retorno al país de la crisis del 2002 si la gente no vota al Frente Amplio.

Con todo esto se completa el panorama del rol que ocupa hoy la Articulación Nacional No a la Reforma en el mapa político actual: el de un actor inofensivo para el poder, que actúa como escudo de la fuerza política de gobierno, en un escenario en el cual necesita antagonizar con la “oposición” de la derecha tradicional, pero al mismo tiempo, se ve imposibilitada de dar los debates en profundidad por el nivel de acuerdo que existe de fondo en las grandes políticas de Estado a llevar adelante. Estos elementos también se encargan de remarcarlos los referentes de la reforma de “Vivir sin miedo”, Larrañaga en su cadena nacional se jactaba de que el Frente Amplio no tenía derecho a criticarlo si ya ha comenzado un pasaje de al menos 300 efectivos militares al Ministerio del Interior y además ha colocado al Ejército en la custodia de los perímetros carcelarios y la frontera.

La política y la campaña electoral que llevan adelante el conjunto de los tres partidos con mayor representación parlamentaria, y particularmente en materia de políticas de seguridad, tiene más elementos de puesta en escena de falsas oposiciones y antagonismos que de diferencias reales. Y es en este escenario donde los sectores de izquierda debemos, por el contrario de alimentar, romper profundamente con el falso antagonismo y denunciarlo. Por supuesto, militando contra una reforma constitucional que busca profundizar contundentemente la capacidad represiva del Estado e intentando aportar al despliegue de las fuerzas populares para combatirlo, pero al mismo tiempo delimitandonos correctamente de quienes al final del día ejecutarán los principios rectores que se impulsan en esta reforma constitucional.

En este sentido, no nos podemos permitir seguir formando parte de dicho espacio y mucho menos de sus vocerías. Corremos el riesgo, si no tomamos acciones a tiempo, de volver a repetir el proceso del plebiscito de la baja de la edad de imputabilidad y obtener una victoria electoral pero una derrota en lo concreto, cuando sea quien sea que gobierne, aplique una profundización de la militarización y la capacidad represiva del Estado, mientras la gran mayoría del pueblo piensa que esa política fue derrotada. Esta derrota podría implicar no solo el desconocimiento de la militarización en nuestro país, sino que de llegar a comprenderlo, tampoco tener una construcción que permita enfrentarla como campo popular. No nos interesa la posibilidad de referenciar compañeros mediante la Articulación o rapiñar tiempo de cámara en los medios masivos de comunicación si la generalidad de nuestra participación alimenta el relato que debemos combatir. Este aspecto tal vez le sorprenda a muchos, algunos inclusive han llegado a preguntar explícitamente por qué dejábamos un lugar que nos daba una referencia difícil de obtener de otra manera, pero la realidad es que nuestra metodología de construcción no puede estar separada de nuestra ideología y justamente romper con la ideología que ha impulsado el oficialismo en el movimiento social es también romper con los métodos que han utilizado para cooptarlo y aprovecharlo. Preferimos mantener con integridad el conjunto de principios que defendemos y asumir el rol que ocupamos, por ahora, de minoría en el movimiento social, si esto aporta a los cimientos de una construcción política que efectivamente pueda hacerle frente al poder.

Mi renuncia a la vocería fue presentada hace unos días en el espacio y este comunicado busca clarificar la posición política que la motiva. Seguiremos militando y organizados en contra de esta reforma e intentaremos levantar e impulsar los espacios necesarios para organizar a la mayor cantidad de personas posibles para enfrentarlo al mismo tiempo que esto construya organización popular para combatir el avance represivo en general.

Estamos asistiendo a momentos difíciles para el movimiento social, de enorme desorganización y falta de claridad política, momentos de cooptación para intereses que le son ajenos. La izquierda y particularmente sus militantes, debemos asumir el rol que la etapa histórica nos exige y no dejar de dar ningún debate, debemos trabajar incansablemente para ganar a las grandes masas a nuestras posiciones y no perder el tiempo en alimentar falsas expectativas. Pero por sobre todas las cosas, debemos ser más consecuentes que nunca para combatir el desamparo en el que han dejado a la gran mayoría de nuestra población aquellos que en nombre de la izquierda, el socialismo y la revolución han gobernado para el gran capital y desarmado la capacidad de lucha de nuestro pueblo.

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