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Ciclos Iniciales Optativos, una mirada al interior

Los Ciclos Iniciales Optativos (CIO) han sido una de las apuestas fuertes en la política de descentralización de la Universidad de la República (UDELAR). Varios afines a la política de rectorado se vanaglorian del gran paso que en su opinión significan los mismos en lo que hace a una mayor “equidad geográfica”. ¿Qué tan verdad es esto? Si significaron algún cambio ¿Cuáles han sido? Y por último ¿Es esta iniciativa coherente con lo que vive el resto de la UDELAR?

Ideas base

Los objetivos de la creación de los Ciclos Iniciales Optativos inicialmente eran “facilitar el acceso a la educación terciaria y universitaria, profundizar el proceso de democratización de la enseñanza superior y su universalización, y mantener los vínculos de los estudiantes con el sistema” [1]. Los dos primeros han sido históricamente, reivindicaciones del movimiento estudiantil, por lo que se podría pensar que son enteramente compartibles. El problema no radica justamente en “el qué”, sino en “el cómo”.

A la fecha se han materializado 3 CIO, uno Científico-Tecnológico en la Sede Salto de Regional Norte, y dos en el Regional Este, en Sede Maldonado, uno del área Social y el otro Científico-Tecnológico (funcionando éstos dos últimos curricularmente como un único CIO). [2]

El número de estudiantes inscriptos en Regional Norte se sitúa entre 40 y 50 estudiantes por año, completando el mismo algo menos del 10% [3]. En el año 2012 se registra un pico, con 102 ingresos, cuando se lanza la Licenciatura en Ciencias Hídricas, carrera que se dicta únicamente en la ciudad de Salto, pero dicho incremento no se sostiene hacia 2013. Para el caso de Maldonado, los datos son confusos ya que se cuenta con “ingresos CIO” (36 en promedio) e “ingresos por carrera” (187 en promedio). Muchos estudiantes se anotan a un  CIO por no requerir un bachillerato específico, pero planean cursar una tecnicatura específica, por lo que los datos son imprecisos.

En esto último podemos ver cómo se malinterpreta el objetivo de “permitir el acceso a la UDELAR desde cualquier orientación previa y son habilitantes para continuar estudios en un cierto conjunto de carreras” [4], y sin embargo hoy en día sucede que estudiantes entran al CIO para luego hacer una carrera específica pero sin tener la base requerida. A priori esto parecería bueno para el estudiante, pero si éste no logra adquirir los conocimientos disciplinares necesarios para avanzar, se lo conduce al fracaso. Entendiendo a su vez que el avance depende tanto de la formación previa del estudiante y sus capacidades personales como de la dedicación de éste al estudio (y esto, a su vez depende de muchos factores como socio-económicos, personales, biológicos).

Enfocando la discusión

Por otro lado, como se mencionó arriba, la alternativa de los CIO no mejora demasiado la deserción estudiantil, que como ya existen estudios, es un problema multifactorial [5]. Aquellos estudiantes que no pueden dedicarse a tiempo completo a la carrera, no pueden continuar aunque la sede les quede más cerca. O incluso, existen los casos que logran completar el CIO pero luego para seguir estudiando lo que desean tienen que moverse a Montevideo, y como no cuentan con los medios materiales, no pueden hacerlo. Estos aspectos no son menores, porque si bien ampliamos el radio de incidencia, ¿a cuánta gente estamos llegando realmente?

De los números anteriores se desprende que menos de 50 estudiantes entran por año en cada CIO en promedio, sin embargo se ve a las claras la prioridad que han tenido los Ciclos por sobre algunos Servicios de la Universidad. Esto es claro cuando solamente en el primer semestre de 2014 han quedado fuera de la Escuela Universitaria de Tecnología Médica (EUTM) 1600 estudiantes teniendo en cuenta ambas sedes, y sólo en Montevideo otros 350 aproximadamente del Instituto Superior de Educación Física (ISEF) y alrededor de 100 en el Tecnólogo en Informática, por la existencia de cupos en estas carreras. Entonces, ¿cómo se puede evaluar el acceso a la educación terciaria y/o universitaria, o la universalización de la educación superior sino abarcamos todo el demos universitario?

En el informe citado anteriormente, se explica que con los CIO se busca “brindar una oportunidad más de estudiar, particularmente para aquellos estudiantes que por su situación social o procedencia geográfica tienen posibilidades limitadas para el ingreso habitual a la UDELAR”. Para garantizar esto es imperioso aumentar la cantidad de becas que ofrece la UDELAR a través de Bienestar Universitario, de modo que el estudiante pueda formarse en lo que más le guste y no en “lo que le quede cerca”. Esto potencia la movilidad no sólo entre distintas localidades del interior, sino de Montevideo al interior y viceversa.

No se trata de centralizar la educación superior, ni se pretende sentenciar la regionalización de la Universidad, sino hacer un uso responsable de los recursos, fomentando la creación de carreras específicas en las localidades de modo que sean sustentables en el tiempo. Esto implica aprovechar las potencialidades del lugar, garantizar a los estudiantes salidas laborales cuando egresen, y aprovechar las ofertas ya existentes en la capital, de forma de no duplicar esfuerzos.

Recontando

Por lo tanto, y como entendemos a la Universidad como una sola, y no compartimentada por Sedes o Servicios, es que planteamos la necesidad de rever la política de asignación de presupuesto que se ha venido llevando a cabo, porque por un lado tenemos estudiantes con muchos recursos a su disposición (docentes y edilicios por ejemplo) y por otro lado, estudiantes que quedan afuera de la carrera que eligieron por la existencia de cupos, o quienes no pueden continuar sus estudios porque las becas son pocas y de poco dinero.

A siete años de la resolución del CDC, es preciso que la UDELAR haga un balance de lo que ha sido la implementación de los CIO, y cuánto ha cambiado la realidad universitaria.

Por lo pronto podemos, con todo lo antes dicho, reflexionar acerca de qué tanto se ha revolucionado la oferta educativa y el acceso a la educación superior, o si por el contrario, simplemente se ha hecho un lavado de cara a la oferta educativa, sustentando la política en discursos pomposos y demagógicos, pero sin atacar los problemas de fondo.

[1] Resolución del Consejo Directivo Central (CDC) de la Universidad de la República (UDELAR) del día 15 de abril de 2007.
[2] En 2013 se comenzó a implementar un CIO Social y en 2014 un CIO Salud en la Regional Norte. No tomamos estos casos para el análisis por no contar con suficiente información en cuanto a su evaluación.
[3] Datos extraídos del informe “Informe General Evaluación Ciclos Iniciales Optativos” en tratamiento actualmente en la Comisión Sectorial de Enseñanza (CSE).
[4] Extraído del Informe mencionado en el pie de página 2.
[5] Informe de la Unidad de Enseñanza de la Facultad de Ingeniería.
 
 

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