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Entrevista al Cr. Jorge Notaro

  1. ¿Cómo caracteriza usted la economía uruguaya?, ¿Cuáles son las principales actividades económicas de nuestro país? ¿Es correcto afirmar que somos un país dependiente?

La economía uruguaya se puede caracterizar como capitalista – dependiente. Capitalista, porque la forma de participar de la actividad económica de la mayor parte de los trabajadores en vendiendo su capacidad de trabajar. Dependiente porque tiene un crecimiento deformado en función de las necesidades de los países capitalistas avanzados y  transfiere ingresos que limitan la capacidad de acumulación; en los últimos años se transfirieron al exterior por utilidades de inversiones extranjeras y por intereses de deuda externa, aproximadamente 1.500 millones de dólares por año. Implica una articulación de clases y bloques de poder en el país dependiente y con relación al país dominante.

  1. ¿Esa dependencia es reversible?

La dependencia condiciona pero no determina, los gobiernos con apoyo de organizaciones sociales y políticas populares pueden tomar decisiones que la  reduzcan avanzando en la desmercantilización de actividades económicas, promoviendo formas de propiedad y de gestión que no se apoyen en la propiedad privada de los medios de producción y el trabajo asalariado. La promoción de inversiones debe tener objetivos políticos, como el fortalecimiento de los sujetos colectivos que participan de un proyecto nacional porque sus ingresos son el resultado de su trabajo.

Las políticas deben promover el crecimiento sustentable, lo que incluye cambios en la matriz productiva y en los actores sociales impulsando el desarrollo rural integral para la seguridad alimentaria a partir de la agricultura familiar. La sociedad uruguaya puede tener control sobre los alimentos que se producen y se consumen en el país, asegurando que los productos lleguen a los consumidores, desarrollando la agricultura familiar, promoviendo la agricultura urbana y prohibiendo la especulación financiera con alimentos

  1. ¿Cómo se compuso el ingreso público en los últimos años? ¿Cuál fue su magnitud?

El 61.6% de los impuestos recaudados fueron al consumo, el 29.9% a la renta (de este total, 12.6% al trabajo) y 6.6% a la propiedad. El principal impuesto al consumo es el Impuesto al Valor Agregado (IVA) que  representa el 51.6 % de los ingresos de la DGI.

En el impuesto a la renta el 11.6% se cobró a las ganancias de las empresas con el Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas (IRAE); el 0.5% corresponde al Impuesto a la Enajenación de Bienes Agropecuarios (IMEBA); del Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) el 1.9% corresponde a ingresos de capital y el 12.6% a ingresos del trabajo.

  1. ¿Qué opinión le merece el sistema tributario de nuestro país?

Los impuestos sobre el capital y sus ingresos son bajos y se pueden aumentar con mayores tasas del Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas, estableciendo un impuesto a la entrada de capital como en Brasil o con impuestos al uso del cheque como Argentina y Brasil.

También se puede aumentar la recaudación por el impuesto al patrimonio, que es el que asegura que los que tienen más pagan más, bajando los mínimos no imponibles, revisando los activos exonerados y aumentando la tasa. En los países que utilizan el impuesto a la renta, el impuesto al patrimonio cumple además una función de control ya que  para explicar los aumentos de patrimonio, los ingresos tienen que haber sido declarados.

También se puede reducir el gasto tributario. La ley de promoción de inversiones y el decreto reglamentario establece que previo informe de una comisión interministerial (COMAP) las inversiones pueden ser exoneradas del pago de parte de los impuestos durante cierto plazo. En las Zonas Francas, las empresas no pagan ningún impuesto y sólo están obligadas a cumplir las normas laborales y de seguridad social pagando los salarios de acuerdo a lo establecido por los Consejos y haciendo los aportes al BPS.

  1. ¿A qué modelo responde el gasto del estado?, ¿En qué rubro el estado invierte más?

Durante 2014 el gobierno gastó 290.7 miles de millones de pesos (aproximadamente 12.500 millones de dólares) sin contar a las empresas públicas ni los gobiernos departamentales, un 30.7% del PIB. De este total los gastos de inversión representaron el 3.4% del PIB en 2014; se llaman así los gastos que aumentan la capacidad de desarrollar actividades económicas como por ejemplo, la refinería de ANCAP o el cableado con fibra óptica de ANTEL, la construcción de un puente o de una carretera.

Los gastos por concepto de pago de intereses de deuda pasaron del 2.8% del PIB en 2013 a 3.0% en 2014.

Si se consideran los gastos realizados durante 2014,  clasificados por inciso, que es la clasificación utilizada en el presupuesto, se aprecia que lo que se gastó en salud por ASSE fue el 8.0% del total del gasto público y en educación, 14.5% para ANEP y 3.5% para la UDELAR.

  1. ¿Qué es el espacio fiscal? ¿Sería acertado que las organizaciones sociales limitáramos nuestros reclamos presupuestales a dicho monto?

El “espacio fiscal” significa que el gasto público aumentará en el mismo monto que aumenten los ingresos públicos, como resultado del aumento del PIB, es decir, sin aumentar los impuestos.

Si se considera que ideas “conservadoras” son las que no quieren cambios, “espacio fiscal” es una idea conservadora porque se opone a los cambios en los impuestos. Es el resultado de otra idea conservadora, “no tomar un medida porque puede ser una mala señal para los mercados”, llamando mercados a los capitales especuladores y no mandarles una mala señal es crear las condiciones para que tengan ganancias en el Uruguay.

  1. Desde que asumió el nuevo gobierno se escucha decir a quienes esbozan la política económica que se vienen tiempos difíciles, ¿eso es cierto? ¿Es posible aumentar el gasto público?

La economía del país no está al borde de una crisis, por el contrario, seguirá creciendo durante los próximos años. El FMI estima que este año el PIB aumentará un 2.8% y un  promedio del 3.1% anual durante los próximos cinco años; se puede considerar una estimación pesimista, porque se apoya en considerar que el nivel de actividad económica de Brasil y Argentina caerán en 2015 (-1% y -0.2% respectivamente) y crecerá poco durante los próximos cinco años (1.4% y 0.2% respectivamente) y que en el mismo período  el ritmo de crecimiento de China será menor al de los últimos años (6,8% en 2015, 6,3% en 2015-2019)

Si el PIB crece, al mismo tiempo y en el mismo porcentaje crecen los ingresos generados en el país. Por lo tanto es posible aumentar el gasto público y los salarios reales en el mismo porcentaje, y no se modifican ni el peso del Sector Público en la actividad económica ni la distribución del ingreso; estos aumentos no sólo son posibles sino que son necesarios para estimular el aumento del PIB. De lo contrario la actividad económica crecerá menos y todo el aumento de ingresos será apropiado por los dueños del capital y de la tierra.

El déficit fiscal fue muy alto en 2014 y pasó de un 2.4% a un 3.5% del PIB, pero  durante 2015 el costo de la energía será bajo por la caída del precio del petróleo y la incorporación de fuentes más baratas, las tarifas se mantendrán, aumentará el excedente de las empresas públicas como ANCAP y UTE que se transfiere a rentas generales y bajará el déficit.

Cabe como alternativa aumentar los impuestos y  si se hace esta opción, surge una segunda ¿quién  pagará  más? Las respuestas pueden ser varias,  por ejemplo los que tienen ingresos extraordinarias derivados de la renta de la tierra con detracciones sobre las exportaciones de algunos bienes con baja transformación; o los capitales especulativos con un impuesto sobre la entrada y salida de capital; o las empresas aumentando las tasas del Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas (IRAE); o los más ricos, aumentando la tasa del impuesto al patrimonio y bajando el mínimo no imponible.

Las clases dominantes a través de los economistas a su servicio advierten que la coyuntura internacional no permite aumentar el gasto público ni los salarios privados. Es cierto que bajarán las exportaciones a Argentina, Brasil y Venezuela, el PIB va a crecer poco, el déficit fiscal es muy alto, la inflación es muy alta y la tasa de interés en los mercados internacionales puede aumentar. Pero es sólo una parte de la verdad.

Las propuestas, la movilización y la lucha del movimiento sindical y popular pueden incidir en las decisiones que se adopten, que de lo contrario, dejarían sólo al gobierno sometido a las presiones de las cámaras empresariales y los organismos representantes de intereses extranjeros, como las instituciones financieras, las calificadoras de riesgo, los estudios que asesoran al capital y los medios de comunicación que forman opinión.

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