A los 47 años de Líber Arce.

A los 47 años de Líber Arce.

En un marco de Medidas Prontas de Seguridad (decretadas el 13 de junio de 1968, por mandato del entonces Presidente Jorge Pacheco Areco) y de allanamientos a diversos centros de estudio de la Universidad de la República (iniciados por orden del Ministro de Interior Eduardo Jiménez Aréchaga, bajo sospecha de que en estos  se encontraban elementos que violaban las Medidas Prontas de Seguridad) que violentaban la autonomía de la Institución. Los estudiantes comienzan a movilizarse, exigiendo el respeto por la autonomía de sus centros de estudio constantemente atacado  por órdenes que venían desde el Poder Ejecutivo y exigiendo el pago de la deuda pública a la Universidad. Esto derivó en un aumento de las medidas represivas por parte del gobierno.

Las movilizaciones, encabezadas por la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay, enfrentaron en defensa de sus derechos a la represión en las calles, teniendo como resultado a varios compañeros heridos y muertos.

Asimismo, el 14 de junio, y ante el panorama social antes mencionado, se reúne la Convención de la FEUU resolviendo que además de continuar con las reivindicaciones que sostenidas hasta el momento (el pago del presupuesto para todos los entes de la educación, el boleto estudiantil, no al aumento del boleto para toda la población) se iba a enfrentar a las Medidas Prontas en defensa de las libertades y en denuncia a los sectores golpistas.

Fue así, como en la mañana del 12 de agosto del mismo año, un grupo de estudiantes de Odontología, Enfermería y Veterinaria, se movilizan desde la Facultad de Odontología hasta la de Veterinaria en reclamo del boleto estudiantil y el presupuesto universitario (ahogado por el gobierno). Se produce entonces, una feroz represión contra la marcha con balazos y granadas de gases lacrimógenos. En esta movilización, se encontraba Líber Arce, estudiante de odontología, trabajador  y militante, quien cae herido a causa de un disparo. Ante el hecho, algunos participantes de la manifestación se detuvieron para brindar auxilio, pero fueron encañonados por la Policía y se les exigió que exhiban sus documentos, demorándose así el traslado del compañero herido a un centro asistencial.

Líber Arce, es trasladado al Hospital de Clínicas ya en estado crítico (sus pulsaciones eran débiles y había perdido mucha sangre), muriendo dos días después.

sepelio

Como consecuencia, el 14 de agosto a las cuatro de la tarde, se paralizaron totalmente las actividades en Montevideo; los trabajadores hicieron sonar simultáneamente las sirenas de  las fábricas y se reúnen en asamblea en cada lugar de trabajo y centro de estudio.

Su velatorio, fue realizado en la Universidad y por el pasaron miles y miles de personas, una procesión de más de 300 mil personas (más allá de su ideología) acompañó el sepelio del estudiante caído (aquel 15 de agosto, la CNT decretó paro general en todo el país para acompañar el mismo).

 

Magiolo liber

La muerte de Líber Arce, sirvió de inspiración a los jóvenes de la época, fue una carga de heroísmo y valentía que hizo que la juventud redoblara su militancia y saliera a la calle a luchar por sus derechos y libertades.

Tras él, cayeron en la lucha otros estudiantes que hoy también recordamos, siendo todos ellos emblema y bandera de las luchas y reivindicaciones estudiantiles. Entre ellos se encuentran: Hugo de los Santos (estudiante de Economía y militante ejemplar, caído el 20 de septiembre de 1968, falleció mientras era trasladado), Susana Pintos (estudiante de la Escuela de la Construcción de la Universidad de Trabajo y militante, es herida de gravedad cuando ayudaba a trasladar a Hugo de los Santos a una ambulancia; muere en la madrugada del 21 de septiembre, antes de ingresar al quirófano le pidió al enfermero que avisa “a los compañeros, que estoy bien”), Santiago Rodríguez Muela (estudiante de secundaria,  trabajador de ANCAP y militante, asesinado el 11 de agosto de 1972 en un asalto del grupo de extrema derecha, la JUP, al liceo N°8 durante una reunión de alumnos, padres y profesores), Heber Nieto (estudiante del IEME, fue herido de muerte a causa del disparo de un francotirador de la Metropolitana, cuando realizaba junto con otros estudiantes de la IEC un peaje solidario con la obra Seral), Ramón Peré (primer estudiante asesinado por la dictadura militar, el 6 de julio de 1973, durante la Huelga General, mientras ocupaba la Facultad de Veterinaria, donde estudiaba, junto con sus compañeros), Walter Medina (estudiante de secundaria, asesinado por la espalda por las fuerzas policiales, mientras pintaba un muro que decía “consulta popular” el 9 de julio de 1973 en plena Huelga General).

Hoy más que nunca, los estudiantes mantenemos en alto sus banderas en defensa de la educación pública; hoy como ayer, seguímos en lucha por un presupuesto justo, posible y necesario.

“¿Cómo compaginar la aniquilidora idea de la muerte con este incontenible afán de vida?”
Mario Benedetti.

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