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Malos americanos y peores latinoamericanos

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Desde la publicación de una declaración pública contraria a la firma del acuerdo entre la empresa Google y el Plan Ceibal en el mes de junio pasado, la discusión se ha instalado y hemos podido ver de los más variados argumentos a favor y en contra del mismo.

Definiendo el problema

Desde el grupo de docentes, investigadores, militantes sociales, entre otros, que firmaron la primera declaración se viene trabajando en argumentos en cuatro planos: lo que tiene que ver con la protección de los datos de estudiantes y docentes, los costos del acuerdo, las políticas educativas y las políticas de desarrollo tecnológico del país.

Los argumentos que se manifiestan en cuanto al necesario cuidado en la protección de datos, son basados en antecedentes de violación de los mismos por parte de Google. Y aunque a muchos les pueda parecer ridículo que una empresa como Google se interese por la producción de contenidos de nuestros niños, adolescentes y docentes, a ellos hay que explicarles que Google vive de eso. Vive de sistematizar bases de datos, actualizarlas y venderlas, armar perfiles ajustados para publicidad, entre otros. Es verdad que las Google Apps for Education (aplicaciones educativas) no tienen a priori acceso a publicidad, pero existen otros mecanismos por los cuales se filtran los avisos, por ejemplo el canal YouTube, con el cual no existe acuerdo que limite nada. Entonces la pregunta que debemos hacernos es, ¿vale la pena correr el riego?

Con respecto a los costos asociados al acuerdo, existen dos cuestiones. Por un lado, están los costos que parecen diluidos porque en definitiva los paga ANTEL, o sea todos los uruguayos, y que refieren al tráfico internacional de información. Es decir, el trabajo asociado a que haya que “traer” la información desde un servidor alojado en California, utilizarla aquí y enviarla nuevamente a ese servidor. Esos costos no son menores y los asume ANTEL. Por otro lado, y si se quiere más importante que lo primero, están los costos asumidos a nivel de pérdida de soberanía con respecto a lo producido en el marco de la institución de educación pública, ANEP. Al acordar que estos datos permanezcan alojados en servidores de Estados Unidos, lo que estamos cediendo es el poder sobre ellos. Son datos sobre los cuales el país no tiene jurisdicción y esto no es menor. ¿Vale la pena esta innecesaria vulneraciónde los datos generados en nuestro país, por más que haya quienes piensen que lo que se puede generar a nivel de primaria y secundaria es “insignificante”? Recordemos que entre los datos, también están los documentos producidos por los docentes.

Cuando hablamos de políticas educativas, lo más alarmante en cuanto a este acuerdo es que el mismo es avalado y firmado por el Plan Ceibal y no por la ANEP. Es decir, un Plan del gobierno que cuenta con un presidente que no ofrece las garantías de un ministro por obvias razones, define unilateralmente con quién y cómo llevar adelante una política educativa, cuando sabemos que las mismas se deben definir, en este caso, desde ANEP.

La petulancia con que Ceibal manejó el tema generó mucho rechazo, tanto que fueron citados la ministra de educación y el propio Brechner varias veces a la comisión de Educación del senado para rendir explicaciones. En paralelo con esto, la Universidad se pronunció a favor de estudiar alternativas locales al acuerdo y ponerse a disposición de ANEP para lo que fuera necesario a raíz del planteo de la Facultad de Ingeniería. Esto pareciera que congeló las expectativas de algunos, aunque Brechner rápidamente sacó un comunicado, nuevamente desde Ceibal, donde se abría la discusión a “otros acuerdos” aunque no se retrocedía del acuerdo en cuestión, al menos explícitamente.

Sobre el último plano en debate, y teniendo en cuenta la opinión de la Universidad, cabe la pregunta: ¿es posible contar con desarrollos locales que satisfagan las necesidades de ANEP con respecto al empleo del Plan Ceibal? La primera contra-pregunta que surge es, ¿cuáles son esas necesidades? Lamentablemente ni Ceibal ni ANEP las ha relevado, por lo que si no tenemos correctamente definido el alcance de nuestras necesidades, ¿cómo sabemos que las Google Apps for Education son la solución a ellas? Nuevamente parece un riesgo demasiado alto, teniendo en cuenta sus “posibles” beneficios.

Foco en lo importante

Teniendo en cuenta la caracterización de nuestro país, capitalista dependiente, cuyos mayores ingresos provienen de las exportaciones de productos con bajo valor agregado y de las inversiones extranjeras directas, parece relevante entender la necesidad de inversión en desarrollo de capacidades locales.

Muchos ridiculizan el planteo diciendo que “ni ANTEL ni la Facultad de Ingeniería pueden aspirar a ser como Google”. Pero es que nadie planteó eso, porque no es necesario ser como Google ni mucho menos. Lo único necesario es delimitar las necesidades del Plan Ceibal, si es que son tales, y aportar el conocimiento para que las mismas sean cubiertas. Por ejemplo, el desarrollo de una plataforma colaborativa en la nube y la creación de cuentas de correo para estudiantes y docentes.

Como argumento para oponerse al desarrollo de una alternativa local se menciona el de los costos innecesarios de desarrollar una plataforma desde cero. Esto no es así, en los últimos años ha crecido significativamente el desarrollo y uso del software libre y de código abierto. Esto significa que cualquier usuario tiene la libertad para estudiar el código, modificarlo y distribuirlo libremente. De esta manera no es necesario ¨reinventar la rueda¨ si partimos de aplicaciones libres que han sido desarrolladas previamente.

Sobre la base de estas aplicaciones puede montarse un equipo local de desarrollo que logre adaptar el software a las políticas y necesidades educativas de los niños y adolescentes uruguayos. Aquí no se está reinventando la rueda, se está apostando al desarrollo local sobre la base de una mejor adaptación de las herramientas tecnológicas a las necesidades educativas. Esta modalidad permitiría asociar esta iniciativa de desarrollo con otras universidades o centros de estudios de la región, con necesidades pedagógicas comunes y que han implementado modelos uno a uno (por ejemplo el plan argentino CONECTAR IGUALDAD).

El acuerdo Ceibal – Google también significa un aumento de la dependencia tecnológica, en el sentido que aplicaciones educativas más avanzadas requieren de Google Play For Education que a su vez requiere de utilizar determinadas plataformas de hardware (Chromebooks o equipos con Android, de la propia Google, oh casualidad!).

Entonces el problema que se presenta es, que las autoridades puestas por el gobierno apuestan directamente a la importación de paquetes tecnológicos desarrollados para otra realidad concreta, en vez de apostar al desarrollo local. Esta idea colide directamente con la noción de “país productivo” que tanto se supone que promueve el gobierno. Es necesario entender, que no habrá país productivo en la medida que no se apueste a la inversión en educación, ciencia y tecnología uruguaya. Y lamentablemente esto es lo que parece que el gobierno no entiende.

Bajando a tierra

Aquellos que hacemos un análisis de la realidad y concluimos que existen países explotadores y países explotados, países centro y países periferia, no vemos en acuerdos como el planteado entre Google y Ceibal una cooperación de “partes iguales”. Vemos capitales extranjeros queriendo inmiscuirse en nuestro país, en este caso a través de la educación directamente, pero pensando también en sacar mayores provechos, como el uso de la infraestructura existente, de forma de incrementar su cuota de ganancia.

Necesitamos un estado promotor de la economía, pero muy especialmente de la ciencia y tecnología, promoviendo la creación de un conocimiento local orientado a la superación de nuestras necesidades. Es preciso construir desde el movimiento popular las condiciones que nos permitan romper con los lazos de dependencia que nos depara la división internacional del trabajo, luchando contra la influencia extranjera pero también contra los corta-cupones criollos que no hacen más que profundizar el sometimiento cultural y político de los pueblos de nuestra América.

Valeria Sanchez

Por más información: 

Primera declaración pública: https://nogoogleappsedenuy.wordpress.com/acerca-de/
Segunda declaración:https://nogoogleappsedenuy.wordpress.com/2015/07/30/mas-sobre-el-acuerdo-google-anep-ceibal/

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